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Pasos de la Degustación

 

1.ENFRIADO
» La temperatura ideal para beber un Margot es entre 6º y 8º C. Si lo enfría más no podrá apreciar sus virtudes aromáticas y su complejo sabor. El frío disimula los defectos de los vinos, pero también esconde todas sus virtudes. Puede enfriarlo en el refrigerador durante un par de horas, nunca más de un día porque el corcho podría encogerse. No recomendamos colocarlo en el freezer pues el golpe de frío excesivo podría dañar sus burbujas. La manera más correcta de lograr la temperatura ideal para degustarlo es introduciendo la botella en una frapera con hielo y agua (nunca hielo solo) después de sacarla del refrigerador y mantenerla allí unos 45 minutos, girando la botella suavemente un par de veces antes de abrirla para enfriar el líquido del cuello.

2. DESCORCHE
» Por ninguna razón el corcho debe salir disparado. Se debe remover la cápsula por la línea de corte cuidando preservarla intacta a lo largo del cuello de la botella. Arrancarle la cápsula de un tirón sería como desnudarla por la fuerza, sin el erotismo de un lento disfrute. Luego se debe aflojar suavemente el bozal sin retirarlo, pues éste evita que el corcho salga expulsado con violencia. Se puede cubrir el bozal desprendido y el tapón con una servilleta blanca y sostenerlo con una de las manos mientras la otra soporta la base de la botella.
» Luego se debe girar cada extremo en direcciones opuestas, hacia delante y atrás, cuidando sostener el corcho una vez que se despega del cuello para que al salir produzca un sonido similar al suspiro de una dama.

3. EN LA COPA
» Las copas ideales para beber champagne son las tipo flauta o tulipa, estas formas son las más convenientes para mostrar el perlage y evitar que los aromas se dispersen rápidamente.
Las mejores son aquellas que terminan en vértice pues desde allí se encolumnarán las burbujas como persistentes collares de diminutas perlas. Al llegar a la superficie la suave efervescencia morirá en la collerette, delicada espuma que se reúne alrededor de la copa.
» Es bueno saber que la forma y calidad de la copa cumplen un rol fundamental en la expresión de las burbujas y la collerette. Se acostumbra tallarlas o picarlas en su base para generar núcleos de formación de burbujas. Debe existir una aspereza en el fondo de la copa para que las burbujas se arremolinen hacia arriba incesantemente.Las copas deben estar perfectamente enjuagadas, sin vestigios de detergente, y deben secarse en su interior con papel tisú para que las diminutas pelusitas de este papel se transformen en mínimas asperezas que ayuden al champagne a perder su pudor. Tal es la importancia de la copa que en las degustaciones profesionales se suele servir un mismo champagne en al menos cinco copas, ya que puede manifestarse de manera completamente diferente en cada una de ellas. Para servirlo se debe derramar un poco del líquido sobre la copa para que se forme espuma, sin inclinarla. Tras una breve pausa, se completa con champagne dos tercios o tres cuartos de la copa.

4. DEGUSTACIÓN
» Con la copa flauta llena hasta la mitad, y siempre de manera vertical, observe detenidamente el champagne admirando sus características: turbio o limpio, brillante o apagado. Cuando el espumoso es añejo alcanza un tono dorado, topacio o caoba. Deténgase en la danza de las burbujas puesto que la calidad del champagne se refleja en ellas. Si son gruesas y rápidas se trata de un vino joven, si son pequeñas y finas se advierte calidad. Finalmente, la denominada espuma, que se debe acumular en el centro de la copa, demuestra que se está frente a un espumoso de calidad suprema.
» Inhale lenta y detenidamente dejándose invadir por las diferentes fragancias del champagne. Intente reconocer en este racimo de aromas los de las flores, las frutas, la vainilla, las finas hierbas y la trufa; también los más complejos como las avellanas, el pan, la miel y las frutas confitadas. Su olfato debe quedar cautivado por la intensidad del bouquet.
Por último, pruebe el champagne. Encontrará los aromas identificados anteriormente en la nariz y descubrirá que su naturaleza depende del tipo de uva utilizada (Chardonnay, Syrah y Pinot Noir en el caso de Margot). Si la cantidad de uva blanca es mayor, el espumoso es liviano; cuando reinan las tintas el espumoso tiene más cuerpo. El suelo, el clima, el sol, el tipo de elaboración, fermentación, conservación y cuidado, y la evolución final en la botella influyen directamente sobre el sabor del champagne y su persistencia en la boca. Así es como se encontrará ante un espumante carnoso, consistente, delicado o complejo.

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